domingo, 23 de diciembre de 2012

Aún queda esperanza

José Peña Fierro


Como cada 22 de diciembre,  desde hace ya más de dos siglos, muchas familias españolas han sido tocadas por la varita mágica del azar. Otro año más se ha celebrado la Lotería Nacional de España que siembra la ilusión en muchas personas durante los días previos a la celebración del sorteo.  Aunque no siempre se celebró en esta fecha, es cierto que en los últimos años así viene siendo y hace que, al menos algunas familias, tengan unas navidades más halagüeñas. 

Cuando termina el sorteo,  comienza la cascada de entrevistas llevadas a cabo por los medios de comunicación a los afortunados y cada vez más se aprecia el mismo discurso: muchas familias emocionadas dando las gracias a estas iniciativas porque les ayudan a salir del pozo económico en el que se encuentran.

Este tipo de “ayudas” económicas siempre son bienvenidas, y más aún si cabe en estos tiempos que corren en nuestro país, donde la crisis económica lejos de desaparecer cada vez nos hace más daño. Gracias a este sorteo, numerosas familias españolas podrán evitar desahucios, eliminar deudas  y otros problemas que hasta ahora ahogaban cada vez más sus vidas. 

Estos sorteos ayudan a ver que en España aún quedan personas solidarias, gente que este dinero obtenido lo destinarán a ayudar a familiares bastante afectados por la crisis, a personas que día a día tienen que luchar para poder salir adelante sin ningún medio económico. 

Debemos reflexionar sobre las ventajas de la celebración de la Lotería Nacional, pues no solo aporta unos beneficios económicos a numerosas familias, sino que además nos hace abrir los ojos, nos muestra  que aún hay esperanza. No apoyada  en la suerte, sino basada en la solidaridad de muchos españoles, en la ayuda que muchas personas están dispuestas a prestar a sus vecinos, familiares o simplemente a desconocidos a los que la crisis actual ha dañado profundamente. 

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